1.1.- Un Colegio de la Compañía
de Jesús inspira su vida y acción
educativa en la visión dinámica
de Ignacio de Loyola en relación con el
mundo de hoy, y funda su planteamiento educativo
en los elementos esenciales que constituyeron el proceso de
maduración humana y cristiana del propio Ignacio:
experiencias, interiorización,
comunicación y acción.
1.2.- Los Centros de la Compañía
tenemos un origen común. Nuestra procedencia
no es sólo una convergencia
histórica en el pasado. Hemos
recibido una herencia originaria que en sus
líneas maestras conserva su
vigor en la actualidad.
Es nuestra aportación
a la sociedad actual y nuestro compromiso de servicio eclesial.
1.3.- La experiencia de Dios en San Ignacio fue
una vivencia propia,
reflexionada y depurada personalmente, que
fue penetrando, transformando
y dirigiendo toda su vida. Y al mismo tiempo
fue un deseo de que los
demás experimentaran también
lo que para él era decisivo.
En la vida de Ignacio hay una radical voluntad pedagógica.
Ignacio, que experimenta a Dios comprometido
en Cristo con cada ser
humano, lo contempla y sigue en el mundo y
en los hermanos. Nada humano
puede excluirse como profano.
La reflexión sobre su peregrinación
interior le hizo caer en la cuenta
de que el servicio total a Dios y al mundo
exige una persona interiormente libre.
Ayudar a los demás es ofrecerles el mismo camino
hacia la libertad interior ; suscitar la experiencia
de la liberación.
La vivencia de Ignacio lleva consigo su impdtso
radical de comunicación y servicio. Pronto surge
en torno a él un grupo de compañeros que responden
participativamente a la misma llamada de hacer
a Dios presente en su vida y ayudar a los demás.
La respuesta radical de Ignacio reclama discernimiento
práctico ; y no tiene sentido si no se realiza en y para la
Iglesia en su servicio a las necesidades de todos los hombres.
1.4.- Cuando Ignacio y sus compañeros
fundaron la Compañía, muy pronto se
les hizo evidente la efectividad de la educación
como instrumento apostólico. A la muerte de
Ignacio ya existían numerosos Centros, y la
función pedagógica es constante
histórica de primer plano en la misión
de la Compañía.
1.5.- La importancia de la educación es
la misma, si no mayor, como proceso para lograr
hombres que se miden por su verdadera libertad
interior para servir. Educar es cooperar con
Dios en formar hombres para los demás,
conscientes de sí mismos y del mundo que les rodea y
comprometidos en la tarea de su transformación
hacia una sociedad fraterna y justa.
2.1.- La Compañía de Jesús
asume la tarea educativa como una
participación en la misión evangelizadora
de la Iglesia. Por eso sus
Centros ofrecen a la sociedad una clara inspiración
cristiana y un modelo de educación liberadora y humana.
2.2.- Desde esta visión cristiana de
la vida, la Compañía de Jesús opta
por la apertura de los Centros a todas las
clases sociales sin discriminación alguna, aspirando a que
los medios de financiación
pública respondan al coste real de la
educación.
2.3.- Así mismo, plantea sus Centros
como Comunidades Educativas,
promoviendo con los miembros que la componen
un sistema responsable de
participación, y compartiendo con ellos
su herencia espiritual y
educativa.
2.4.- Los Centros de la Compañía
de Jesús, atentos a la evolución de la
sociedad y a las situaciones de creciente desnivel
socioeconómico, desean: promover en los miembros
de la Comunidad Educativa, los derechos
humanos, la solidaridad nacional e internacional,
la defensa de la naturaleza y el medio ambiente ;
realizar una proclamación responsable
del Evangelio, de modo que éste
ilumine los aspectos estructurales y culturales
de la sociedad, en los
que están incrustadas las raíces
de la injusticia.
2.5.- La Compañía de Jesús,
consciente de que no es posible el servicio
de la fe sin promover la justicia, entrar en
las culturas y abrirse a la
comunicación interreligiosa, desea hacer
de los centros, ámbitos de
diálogo, en los que se recogen las inquietudes
y planteamientos de
nuestra cultura, se ofrecen con honestidad
y rigor las respuestas de la
fe, y se ayuda a las personas a madurar con
talante de diálogo.
II - EL ALUMNO Y SU EDUCACIÓN.
OBJETIVOS Y OPCIONES EDUCATIVAS GENERALES
1.1.- El objetivo principal y la razón
de ser de la educación de la
Compañía de Jesús es el
crecimiento global de la persona, que lleva a la
opción y el compromiso con los valores,
de acuerdo con los principios y
visión humana y cristiana de la vida
expuestos anteriormente.
1.2- Educar, para la Compañía
de Jesús, además de transmitir
conocimientos, es transmitir y posibilitar
una experiencia personal,
creando actitudes que generen acciones.
1.3.- Esto significa que en el corazón
de esta transmisión está la
persona en lo más auténtico de
sí misma:
A) La persona que se hace y crece dentro de
sí ; que se valora por la
fuerza y calidad de sus motivos, de sus razones
para vivir.
B) La persona que desde su libertad no sólo
es capaz de trabajar para otros, sino que tiene como
ideal de su realización humana el llegar a
vivir y ser para los demás.
C) La persona sensible y activa ante toda
forma de deshumanización: injusticia, discriminación, violencia,
insolidaridad, etc.; porque sus
actitudes profundas son de justicia, fraternidad,
paz, libertad, solidaridad. Por ello hace objetivo importante
de su vida el comprometerse en la tarea de transformación
de la sociedad, impdtsándola
hacia un mundo más fraterno y justo.
D) La persona capaz de suscitar en otros una
esperanza creadora y superadora de las inercias y resistencias,
propias y ajenas, para la
transformación de la sociedad.
E) La persona que busca el máximo desarrollo
de su personalidad, también en el éxito académico,
para ponerlo al servicio de la sociedad,
no en comparación o competición
con otros, sino en comunidad o solidaridad con ellos.
F) La persona capaz de captar la visión
distorsionada de la realidad que le ofrece la sociedad en la que vive. De
esta manera podrá servir en
libertad, educándose para vivir en ella,
reclamándola donde no existe y
respetándola siempre.
G) La persona que, desde un profundo y positivo
arraigamiento en el lugar, la tradición y cultura a la que
pertenece, se interesa por el servicio a la causa universal del hombre.
H) La persona que, asumiendo los valores humanos,
es capaz de abrirse libremente al ámbito de la fe y el compromiso
cristiano.
I) La persona que asume la cultura y la fe
no como alternativas excluyentes, sino como distintas manifestaciones
de Dios y opciones libres del hombre, mutuamente necesarias para
su realización.
J) La persona capaz de comprender y respetar
la visión de fe de los
miembros de otras comunidades religiosas, al
mismo tiempo que profundiza en la propia respuesta personal.
1.4.- Por todo ello, educar sólo es posible
en la relación interpersonal,
en la que el alumno constituye el núcleo
de la Comunidad Educativa.
2.1 Reafirmamos y actualizamos nuestras opciones
pedagógicas tradicionales.
A) La atención personal a los alumnos,
especialmente a los menos dotados, mediante la aceptación de su
persona y situación, valorando no
sólo el rendimiento académico,
sino las cualidades humanas, necesidades e intereses.
B) La atención e interés por
los aspectos comunitarios de los alumnos,
su capacidad de pensar y comunicarse en grupo,
de convivir y trabajar
con los demás.
C) La exigencia y firmeza en el cumplimiento
de las normas, en el estudio, y en las demás actividades
de la vida escolar.
D) La cooperación y participación
de los alumnos en su propia formación.
E) La libertad de expresión e iniciativa,
supuesto el debido respeto a la dignidad de las personas.
F) La apertura a los nuevos métodos
y técnicas educativas, según lo
pide el progreso de la cultura y de la sociedad.
2.2.- Adoptamos en nuestros procesos educativos
el modelo pedagógico ignaciano. De acuerdo con la Ratio Studiorum
y la tradición
pedagógica de la Compañía de Jesús, actualmente
expresados en el documento "Pedagogía
Ignaciana", y en consonancia con los estudios
de la psicopedagogía moderna, adoptamos como base para los procesos
de enseñanza y aprendizaje de las diversas dimensiones educativas,
el Paradigma Pedagógico Ignaciano, cuya clave y razón
de ser es enseñar a pensar y
enseñar a aprender, tanto en el ámbito
científico-cultural como en el
ámbito humano-cristiano, ayudando a
los alumnos a integrar lo académico y lo formativo.
En este paradigma o modelo pedagógico,
consideramos los siguientes pasos:
A) El Contexto.
Deseamos considerar atentamente el
entorno o contexto en el que se
realizan los procesos de enseñanza y
aprendizaje:
el contexto socioeconómico, político y cultural;
>el ambiente institucional o "clima" del Centro; - la situación
personal, familiar, socioeconómica
de los miembros de la comunidad educativa;
los conceptos previos, actitudes y valores que alumnos y profesores
traen consigo al proceso de aprendizaje;
la planificación de
las programaciones de objetivos, metodologías,
estrategias de enseñanza, medios de evaluación, etc. con
las que el profesorado prepara los procesos
de enseñanza-aprendizaje.
B) La Experiencia y la Reflexión.
Queremos que nuestras actividades de
enseñanza y formación se
transformen en una Experiencia de aprendizaje,
donde los alumnos realicen no sólo un acercamiento cognoscitivo
o psicomotriz a la realidad, sino también un acercamiento
afectivo, implicando a la imaginación y los sentimientos.
Por medio de los procesos de experiencia
y reflexión, el alumno no
solamente alcanza el nivel cultural y científico,
integrando significativamente lo aprendido en su estructura
cognitiva, sino que es capaz de lograr una Reflexión más
profunda, al considerar el significado e importancia humana de lo que está
estudiando.
C) Acción
Esta Reflexión personal y humanizadora. ,
moverá la voluntad del alumno,
llevándole a realizar acciones interiores,
opciones concretas acerca de
valores y actitudes personales ; y a desarrollar
también acciones
exteriores, compromisos humanos, culturales,
sociales, etc. coherentes
con sus convicciones.
D) Evaluación
Pretendemos realizar una Evaluación
integral del alumno, que trate de
valorar no sólo el dominio cognitivo,
sino el nivel de maduración, la
capacidad de reflexión y las actitudes
que va consiguiendo.
Deseamos promover también que los alumnos evalúen
sus propios procesos y resultados del aprendizaje, adquiriendo esquemas
personales que les pueden servir en futuras situaciones y circunstancias.
III. EL CENTRO COMO COMUNIDAD EDUCATIVA
COMUNIDAD EDUCATIVA Y PARTICIPACIÓN
La Comunidad Educativa en un Centro
de la Compañía de Jesús está
formada por la entidad titular, educadores
y colaboradores, padres y
alumnos. Todos ellos, de acuerdo con sus propias
funciones o responsabilidades, desde su pertenencia a grupos
específicos y a través
del diálogo y de la relación
humana, se proponen compartir los ideales,
valores y objetivos educativos básicos,
la realización de un proyecto
educativo y la gestión de los asuntos
y actividades del centro.
2.1.- La Comunidad Educativa tiene como misión
fundamental el compartir y
concretar, en la realidad específica,
histórica y social del Centro, los
valores básicos que propone la Compañía
de Jesús, desde su visión
ignaciana de la educación y de su experiencia
histórica. Los diversos
miembros de la Comunidad, verdaderos corresponsables
de la misión
educadora, la enriquecen o dinamizan desde
su propia vocación humana y
cristiana.
2.2.- Los valores fundamentales que propone
la Compañía de Jesús están
expuestos en las dos primeras partes del Documento
Carácter Propio. Su
último objetivo lo constituye la persona
que pretendemos educar, es
decir, una persona con un modo de valorar,
de actuar y de servir, según
el modelo cristiano de la vida.
2.3.- Para hacer posible el compartir y concretar
estos valores y
objetivos básicos, la Comunidad Educativa
promueve:
A) Medios de comunicación internos
que favorecen el conocimiento
personal de todos los estamentos o miembros
de la Comunidad Educativa.
B) Convivencias, Ejercicios Espirituales o
Encuentros que facilitan los
procesos de experiencia y reflexión
acerca de las actitudes personales y
la vivencia de la fe.
C) Cursos de formación acerca de la
tradición espiritual y pedagógica
de la Compañía de Jesús,
y de temas relacionados con la dimensión de
sentido de la educación.
D) Encuentros informales o de comunicación
espontánea, que fomentan el
ambiente de bienestar y confianza.
3.1.- La Dirección y los educadores del
Centro, con la participación de
los demás estamentos de la Comunidad
Educativa, elaboran y desarrollan
progresivamente el Proyecto Educativo del Centro.
Igualmente llevan a cabo una evaluación continua de los
procesos de enseñanza y aprendizaje,
tanto académicos como formativos o pastorales,
así como la evaluación
global del Centro.
3.2.- El Equipo Directivo, presidido por el
director Titular del Centro,
e integrado por los responsables de las dimensiones
educativas y
administrativas del mismo, es el organismo
ordinario que asesora al
Director Titular en el ejercicio de sus funciones
y en la elaboración y
realización del Proyecto Educativo.
Este organismo tiene en cuenta las
competencias asignadas por la ley a los órganos
colegiados del Centro,
así como las responsabilidades de la
Entidad Titular y la función
directiva personal, propia del Director Titular
del Centro, según el
modo de proceder de la Compañía
de Jesús.
3.3.- Para promover y desarrollar las diversas
dimensiones educativas
académica, tutorial, pastoral y paraescolar
se designan los oportunos
órganos unipersonales del Centro.
4.1.- Teniendo en cuenta los objetivos y opciones
educativas expuestas
anteriormente y la responsabilidad de la Compañía
de Jesús, como entidad
titular, todos los miembros de la Comunidad
Educativa comparten,conforme a su integración y responsabilidad
aceptada, la gestión de los
asuntos del Centro, de acuerdo con las normas
internas del mismo.
4.2.- El Carácter Propio de los Centros
de la Compañía de Jesús, objeto
de este documento, constituye el marco de referencia
para la participación y la toma de decisiones.
La propia Compañía de Jesús es el
intérprete de la identidad de sus Centros
y ejerce esta función, en
diálogo con los diversos miembros de
la comunidad educativa, a través de
su legítimo representante en cada Centro.
4.3.- Los miembros de la Comunidad Educativa
participan en el proceso de
la toma de decisiones, de acuerdo con sus funciones
y responsabilidades y según lo dispuesto en la normativa
interna del Centro.
4.4.- En los niveles sostenidos con fondos públicos,
los distintos estamentos de la Comunidad Educativa eligen
a sus representantes en el Consejo Escolar correspondiente,
con la composición y competencias que
determina la normativa vigente.
5.1.- De acuerdo con los documentos de la Compañía
de Jesús y la sensibilidad de las propias comunidades educativas,
deseamos poner los medios eficaces para que nuestros centros:
A) Sean capaces de integrar, en la medida
de lo posible, a los alumnos con necesidades
educativas especiales, por sus particulares condiciones
físicas, sus dificultades de aprendizaje
o su precaria situación
económica, familiar o social, haciendo
realidad la opción preferencial
por los más necesitados.
B) No discriminen o dañen en su dignidad
a ningún alumno por la utilización
del lenguaje, la elección
de materiales didácticos, la
adjudicación de tareas, el agrupamiento
escolar y la organización de
actividades paraescolares.
C) Estén abiertos al diálogo
y servicio de la comunidad ciudadana y
eclesial en la que están insertados,
integrándose en la realidad
cultural de las diversas autonomías.
5.2.- En relación con los aspectos socioeconómicos
nos esforzamos por conseguir:
A) La adecuada financiación de la enseñanza,
que posibilite unas retribuciones económicas justas para
los educadores y colaboradores y un nivel satisfactorio de la
calidad educativa de acuerdo con el Carácter
Propio de los Centros ; de tal manera que,
en lo posible, el coste de la
enseñanza no recaiga gravemente sobre
las familias de los alumnos.
B) La apertura de nuestros Centros, sin exclusivismos,
a todas las clases sociales, y al conocimiento o experiencia
vital de otras situaciones socioeconómicas distintas
de las propias.
6.1 La estructura organizativa, laboral y
económica de los Centros de
la Compañía de Jesús deberá
ser coherente con los principios de este
Carácter Propio.
6.2 Por ello queremos desarrollar las relaciones
humanas, laborales y económicas dentro de los siguientes
criterios:
A) Las relaciones humanas entre los miembros
que constituyen la Comunidad Educativa deberán cuidarse
no sólo por su incidencia en la
consecución de los objetivos educativos,
sino por ser una expresión de
los valores y motivaciones que realmente inspiran
la vida del Centro.
B) Los profesores y personal del Centro son
corresponsables y artífices
cualificados del servicio que la institución
pretende ofrecer, y no solamente profesionales de la enseñanza
o personal de administración y servicios.
C) Los alumnos y sus padres son miembros activos
de todos los servicios y fines de la Institución, y no simples
usuarios de la misma.
D) Los jesuitas de los Centros son los inspiradores
y primeros servidores de los fines de la Institución
y de todos los estamentos implicados en la Comunidad Educativa.
E) Los Directores Titulares de los Centros
colaboran activamente, dentro del marco legal establecido, para que
el personal contratado consiga unas retribuciones y condiciones laborales
dignas, a través de
un adecuado sistema de subvenciones y convenios
laborales. Promueven también, en la medida de lo posible,
la mejora de las condiciones económicas y los medios de trabajo,
de acuerdo con las funciones y responsabilidades adquiridas por las personas.
7.1.- Para llevar a cabo los objetivos y la
realización práctica del
Proyecto Educativo, los Centros promueven la
formación permanente y el
perfeccionamiento humano y profesional de las
personas que realizan las
funciones directivas, educativas, administrativas
y auxiliares del Centro.
7.2.- Para ello, y de acuerdo con las orientaciones
de las Comisiones de Educación de la Compañía
de Jesús, se promueven los medios más adecuados:
Cursos, Seminarios, Jornadas, Ejercicios
Espirituales, Convivencias,
Intercambios , Comunicación de Experiencias
y Documentación, Publicaciones, etc.
7.3.- Ante las dificultades personales y sociales
con que muchas familias tienen que afrontar su misión
educativa, los Centros quieren ser también
un ámbito de formación para los
padres. Mediante encuentros, actividades
formativas o de colaboración y otros
medios, desean ayudar a los padres
a promover en sus hogares un clima de seguridad,
confianza y coherencia
con el Centro, que facilite a los niños
y adolescentes el crecimiento
equilibrado y global de su personalidad.